Tengo una muñeca vestida de azul,
con su camisita y su canesú.
La tuve y no la tengo, en dónde estará,
busco y no la
encuentro en ningún lugar.
La deje dormida en aquel salón,
quedó dormidita al marcharme yo.
La llevo conmigo en el pensamiento,
dentro de mi alma y de mi corazón.
Tuve una muñeca vestida de azul,
la tuve y no la tengo con su canesú.
Al nombre de María siempre respondió,
al nombre de María que le puse yo.
Lejos ya los tiempos de inmensa ilusión,
dónde estás María, dónde tu calor,
dónde están tus ojos y tu compañía;
dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho dieciséis.
Pasaron los años y te
quiero ver.
Dónde estás María, he vuelto a por ti,
sale a recibirme, que ya estoy aquí.
Busqué por todas partes y no la encontré,
no está dormidita en el salón aquél,
no está dormidita donde la dejé.
Dónde estás María, dónde, no lo se.
Ahora que soy vieja y que a nadie tengo,
vengo en tu busca, vengo a tu encuentro,
dónde están tus ojos y tu compañía,
dónde estás María que te quiero ver.
Tuve una muñeca vestida de azul,
zapatitos blancos y gorro de tul.
Ismael Martínez García. Poeta
Tineo/Gascona 27/29
de abril de 2014

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