sábado, 26 de abril de 2014

LA VIDA ACORRALADA EN LA VEJEZ



008. LA VIDA ACORRALADA EN LA VEJEZ 

Qué injusta y dura es la vejez
que no deja escapatoria
a quienes toma cautivos;
los que arriban con espesa dejadez,
de la exigua mocedad o gloria. 

Marca la senectud la vida,
la marca tal cruel herida,
cuan fiero hierro quemador,
dejando su huella impresa,
y haciéndolo con dolor,
en notoria cicatriz o yerra.

Dónde están aquellos días,
fechas de cielo y edén,
tiempo joven recordado con imprecisa memoria,
del que solo es conservado, con incierto desdén,
el que fue de amor y de alegría. 

Aquel ancho y llano campo
de horizonte despejado,
campo castellano abierto
de intensa luz alumbrado,
en tiempos de mocedad;
en breve instante o momento
se torna estrecho y nublado
por la impronta de la edad.

En desesperado intento,
por salir hacia delante
de este espacio de tormento
al que el destino me arrastra,
pido a Dios que ahora me llama,
que con sabia mano diestra
forje de nuevo y levante
alma y cuerpo en el presente.

Cuatro días, no muchos más,
aquellos de plena vida,
luego larga decadencia
que nos lleva hasta el final,
el tiempo nos acorrala
en callejón sin salida. 

Hiere nuestra carne viva
en cruel genocidio universal. 

Ismael Martínez García. Poeta
19 de abril de 2014
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