PÉRDIDA DE
LA VIRGINIDAD
Aprieta su
cuerpo desnudo
la luz negra
de unos ojos ciegos,
aún brilla
en las pupilas el tesoro,
prenda pura
de aliento fresco.
Relicario de oropel
custodia de
metal dorado,
penetrado
con injuria
cadalso de lujuria y gozo.
Quedó la
virtud maltrecha,
el cuerpo
ajado,
el metal
ahumado,
el relicario
roto.
Ismael
Martínez. Poeta en El Paraíso a 25 de agosto de 2019