Parece que esté
dormida,
durmiendo en un sueño eterno,
parece que esté dormida,
duerme mi amor sin saberlo.
En la alcoba de los sueños,
de mañana y en silencio,
miro su cara, su cuerpo,
no percibo sus desvelos.
A la vera de la cama,
sentado frente a su lecho,
perdida toda esperanza,
tengo un pesar en el pecho.
Se va el tiempo y no
despierta,
se fue que ya no lo tengo,
busco sí, pero no encuentro,
lo que yo siempre anhelaba.
Búsqueda desesperada,
de lo que ya no se tiene,
búsqueda tan insistente,
buscar sin encontrar nada.
Si ahora se
despertara,
y a los ojos me
mirase,
le diría sin
palabras:
“vuelve amor, aún no
te marches.”
Ismael Martínez
García. Poeta
24 de marzo de 2014

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