014 Nubes
en el cielo del alma
Efímeros
cirros en altura encumbrados,
de múltiples
tonos de grises desdibujados,
con
forma de barbas de pluma algunos
y de
variados y cambiantes aspectos los otros.
De sosegado
y sereno tránsito azulado
que en
la tibia y tranquila mañana de mayo,
cruzan
recorriendo muy esbeltos este cielo,
y
pasan agrupados por encima de mi pueblo.
Nunca
sospechosos ni en fronteras detenidos,
transportan
en alforjas betunadas con bordados,
las múltiples aguas claras desde allí traídas,
las propias
aguas nuestras desde aquí llevadas.
Cubren
del sol con temple
sus fieros rayos ardientes,
sus fieros rayos ardientes,
y proyectan
cual capa torera
blandas sombras en el suelo,
blandas sombras en el suelo,
mitigando
de la luz hiriente
a nuestras agitadas vidas,
a nuestras agitadas vidas,
y protegiéndonos con bravura
de las dolientes abrasaduras,
de las dolientes abrasaduras,
que
en alma dejan huellas
a modo de cicatrices perpetuas,
a modo de cicatrices perpetuas,
que
marcan la vida con
eternas y amargas secuelas.
eternas y amargas secuelas.
Ismael
Martínez García. Poeta y pensador
30
de abril de 2014

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