018 El viejo tilo ha caído
El viejo tilo ha
caído,
en el suelo está
tumbado,
no sé si lo habrán
herido,
quizá lo hallan
matado.
Fue una noche de
tormenta
la que acabó con sus
sueños,
de más allá de esta
tierra
vinieron feroces
vientos.
Que recorrieron el
valle,
que azotaron sus
laderas,
con sus voces
despiadadas,
en la oscura y fría
noche.
El viejo tilo ha
caído
y al verse
precipitado,
quiso yacer justo al
lado,
de su eterno amor
soñado:
la cabaña de Laureano.
No sé cuándo habrás
nacido,
no sé lo que habrás soñado,
ahora que estás
tendido
viejo tilo derrotado,
cuéntame lo que has
vivido,
si es que puedes aún
contarlo.
El viejo tilo ha
caído,
quienes lo habrán
tirado,
quienes quiera que
hayan sido,
no podrán ser
perdonados.
Dime tilo si has sufrido,
dime tilo si has
soñado,
cuántas primaveras
viste,
cuántas flores
regalaste,
a quien tú tanto
quisiste y
por quien tanto te
entregaste.
Todos los que
conocimos
tu porte alto
elegante
y en el tiempo
omnipresente
la figura permanente,
de tu tronco
deslumbrante.
La sombra que nos dejaste,
fresca sombra
regalada,
aquella que se posaba,
sobre la hierba
caliente,
ya nunca estará
presente.
Plácidas tardes de
estío
mientras duerme el
alborozo,
corre murmurando el
río,
pasa el viento
perezoso
sueño y siento que
eres mío.
Cuantos nidos en tus
ramas
acogiste en primavera,
cuántas flores,
cuántas hojas,
cuánto olor a tila
fresca.
Corre la voz por el
monte,
corre veloz por el
valle,
corre que la lleva el
viento,
corre volando en el
aire.
Y mañana al despertar
todos se habrán enterado,
que se ha muerto el
viejo tilo,
y aún no lo han
enterrado.
Pasada la primavera,
llegado luego el
verano,
cuando en julio haga
calor,
no tendremos el olor,
la fragancia y el
aroma
de este tilo y de su flor.
Ismael Martínez
García
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