martes, 29 de abril de 2014

El viejo tilo ha caído


018 El viejo tilo ha caído

El viejo tilo ha caído,
en el suelo está tumbado,
no sé si lo habrán herido,
quizá lo hallan matado.

Fue una noche de tormenta
la que acabó con sus sueños,
de más allá de esta tierra
vinieron feroces vientos.

Que recorrieron el valle,
que azotaron sus laderas,
con sus voces despiadadas,
en la oscura y fría noche.

El viejo tilo ha caído
y al verse precipitado,
quiso yacer justo al lado,
de su eterno amor soñado:
la cabaña de Laureano.

No sé cuándo habrás nacido,
no sé lo que habrás soñado,
ahora que estás tendido

viejo tilo derrotado,
cuéntame lo que has vivido,
si es que puedes aún contarlo.

El viejo tilo ha caído,
quienes lo habrán tirado,
quienes quiera que hayan sido,
no podrán ser perdonados.

Dime tilo si has sufrido,
dime tilo si has soñado,
cuántas primaveras viste,

cuántas flores regalaste,
a quien tú tanto quisiste y
por quien tanto te entregaste.

Todos los que conocimos
tu porte alto elegante
y en el tiempo omnipresente
la figura permanente,
de tu tronco deslumbrante.

La sombra que nos dejaste,
fresca sombra regalada,
aquella que se posaba,
sobre la hierba caliente,
ya nunca estará presente.

Plácidas tardes de estío
mientras duerme el alborozo,
corre murmurando el río,
pasa el viento perezoso
sueño y siento que eres mío.


Cuantos nidos en tus ramas
acogiste en primavera,
cuántas flores, cuántas hojas,
cuánto olor a tila fresca.


Corre la voz por el monte,
corre veloz por el valle,
corre que la lleva el viento,
corre volando en el aire.

Y mañana al despertar
todos se habrán enterado,
que se ha muerto el viejo tilo,
y aún no lo han enterrado.

Pasada la primavera,
llegado luego el verano,
cuando en julio haga calor,
no tendremos el olor,
la fragancia y el aroma
de este tilo y de su flor.





Ismael Martínez García

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