Rígido, perplejo,
de pelo cano y cuello blanco,
inusualmente cortés.
De pátina nacarada e imagen
del revés, desconfiado.
En las noches pardas, campa
por doquier con su mal fario;
lóbrego, tenebroso, nada se refleja en él.
Recoge su renta en el costal,
y, pronto, se irá callado.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 20 de enero de 2018