El torso henchido a un horizonte vacuo
escenario de obras breves
que se ahogan en su propia veleidad.
Generoso en brisas de olor a mar
y en pérfidos vientos y galernas.
A la penumbra proyecta
su luz con el ocelo:
luz de tierra, luz al mar, luz
para achicar de lo abisal el miedo.
Resisten los faros las cambiantes condiciones meteorológicas y, a pesar de todo, ahí siguen orientando a los navegantes con su luz. Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 21-22 de julio de 2017


