sábado, 29 de noviembre de 2014

INGENUA DESNUDEZ


La contemplación de un abedul desprendiéndose de sus hojas doradas, cual corazones derramados, me inspiró para hacer esta poesía. Su tronco de color plata embruja a quien lo mira. Adiós noviembre.
Antes de leer el poema, clickear sobre la fotografía y contemplar el bosque de abedules durante unos segundos, dejando a la mente volar.


249. INGENUA DESNUDEZ

Bien cubierto y bien vestido
traje largo, color pardo
antes verde presumido.

Una espiración del viento
adiós bufanda dorada
y el cuello expuesto al frío.

Albo el cuello
cuerpo blanco argentado, atuendo pardo
mixtura de ocre y áureo.

En los brazos  blancos, desnudos
descansan seres arpados
El tronco claro, privado
de su añorado vestido.

Hundidas las piernas, los pies
en esa ingenua desnudez. Voy contemplando
como se despoja tardo
de su ropaje tostado.

La tierra que lo sustenta, lo está mirando,
poco a poco, en tiempo vano; honestidad y recato.
Desnudo se va quedando
al perder su traje largo.

A las frías noches expuesto
a los vientos, a los hielos
a las aguas de los cielos
y al invierno que es muy largo.

¿Por qué te quitas la ropa
desde noviembre hasta marzo? Mas vale que te desvistas
allá por el mes de mayo,
ingenuo tronco dormido,
aterido, deshojado;
allá por el mes de mayo.


Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 30 de noviembre de 2014





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