225. LA HERIDA
Muge roja cuando corre por la herida
fuera del río aún caliente de la vida
buscando el cauce frío de la muerte
y toma el color oscuro de la sombra, siempre inerte
Pálida la cara que abandona a su suerte
fría de sudor, que así se torna en un momento
y lenta se posa sobre el lecho en esta hora
de la fértil tierra que la admira y que la adora
Afloran las penas y los llantos desmedidos
ahora que la luz ya es un misterio y no se asoma
Riegan con lágrimas de sal los campos
que lloran cuando arriba la linfa a su destino
Muge negra que apenas ya se escucha la agonía
brama la ofensa aturdida casi inmóvil
que del suelo, piedra y tierra que la acogen en la noche
brotarán las luces del mañana en nuevo día.
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 19 de noviembre de 2014
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