383. CAMPO DE LA CUEVA
La sosegada luz de la tarde
la ribera, el río
dos almas gemelas y una pasión
alumbrando tu cuerpo y el mío
No solo almas y cuerpos
encendían luceros
en un crepúsculo umbrío
Por el cauce rodaron
entre las piedras y el frío
la sosegada luz de la tarde
la ribera, el río
y con ellos corrían
ciegos, muy ciegos
dos amores prendidos.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 24 de abril de 2015
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