375. CUANDO ELLA SE MARCHÓ
Cuando ella se acercó y te miró a los ojos
supe que nos había derrotado.
Herido me desvanecí.
Hundido, desconsolado
advertí de repente
que para volver a verte
cerraría los ojos
y abriría tu imagen en mi mente.
Desde que ella se alejó
todo fue diferente,
se llevó el clarete calor de tus mejillas,
la voz armónica de soprano,
el semblante indulgente y los gestos de tus manos;
cuando se marchó la muerte
todo fue diferente.
Ismael Martínez. Poeta en Gascona a 16 de abril de 2015
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