366. ENTRE DOS AGUAS
Agua dulce al nacer te baña
y arrastra el salobre amargo
que en la piel perdura.
En la cara, agua y hiel,
y entre los labios la savia dulce
del laurel.
El aliento rezuma esencia de rosas
y el corazón agua roja,
sangre y miel.
En la boca ubre si te amamanta
y sacia con leche la sed y el hambre
a través de su pezón.
Para los ojos luz irisada
que a las pupilas despierta, abre
y llega así al interior.
Que palpite el corazón y que corra el agua clara
de la cabeza a los pies.
Y tu cuerpo entre dos linfas
clara hoy, turbia ayer.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 3 de abril de 2015
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