368. LLEGAR A VIEJO
Llegar a viejo es haber sentido amor
en el regazo de una madre,
mamado sus dulces pechos,
al ritmo del corazón
Correr, jugar, reír, llorar,
con los amigos vivir y disfrutar,
sabiendo que alerta y cerca está
la estela de tu lucero.
Llegar a viejo es haber sentido amor,
el aliento de mil besos, la pasión,
las caricias de otra piel, y cómo no
decirle en silencio: ¡cuánto te quiero¡.
Caminar pausado enderezando el rumbo,
coger firme el timón del mundo,
navegar seguro
hacia el destino final.
Llegar a viejo es seguir sintiendo amor,
los mismos besos, de la misma flor,
bellos versos con igual tono de voz,
y al mirar ver que te miran
los mismos ojos, del mismo color.
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 4 de abril de 2015
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