Silencio gris hilvanado de oro,
trémulo de pies y corazón flojo
que abandona el cuerpo por los labios
atravesando el aliento en un rescoldo.
Airoso velo viste tu nombre
de misteriosa calma,
vocablo sordo que clama al alma,
perpetua escoria que no se apaga.
Ya sin luz, ya sin voz
ya tumbada,
lumbre muerta que un día fue llama.
Silencio gris hilvanado de oro,
trémulo de pies, errante y solo,
solitario barco navegando en calma,
ya sin velas, ya sin viento
ya sin agua,
Ismael Martínez García. Poeta en Nava a 16 de febrero de 2015
No hay comentarios:
Publicar un comentario