Se le olvidó a la lluvia una gota de agua en el cielo,
triste se quedó en aquel momento;
volaron en el aire,
corrieron por el suelo,
y ninguna recordó lo que habían hecho.
Se le olvidó a la lluvia una gota de agua en el viento
sola se quedó en el firmamento y se secó;
cauce de los ríos,
piélago de los mares
allí acabaron las que volaron, las que corrieron.
Se le olvidó a la lluvia irrigar la sed de nuestro amor
que se marchitó con la efusión del sol;
rocío de fuego
ardor de lumbre;
se le olvidó a la lluvia, se le olvidó.
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 10 de febrero de 2015
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