Como el humo de febrero
que reparte su calor entre las ramas,
así su alma dio el amor con su mirada
y el recital de sus palabras se extendió en el mar.
Como el humo de febrero, huele a sal
su cuerpo, que recuerdo sus entrañas,
y sus labios me besaban sin cesar
los cabellos y la cara.
Así las olas a la orilla la traerán,
mientras espero que me digan las sirenas
dónde está: ¡oh cantos de sirena
que a la orilla vais!: habladme de ella.
En la arena de la playa, espero
la llegada de la luz en el lucero de su cara,
y poder ver su cuerpo caminando, al alba,
desnudo sobre el agua.
Ismael Martínez García. Poeta en Nava a 8 de febrero de 2014
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