Despreció la flor una gota de rocío
que sobre ella se posó.
Avanzado el día, apretó el calor
y alrededor agua no había;
recordó al rocío la flor y lo llamó:
¿dónde estaría?. No respondió.
Se murió el rocío de amor.
Se murió el rocío de amor.
De ardor y sed se apagó la flor.
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 14 de febrero de 2014
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