Seré luz que nace y muere en tiempo breve,
una lágrima dorada
en esa mejilla tuya sonrosada
cuando brota del cuerpo que padece.
Seré un reloj con las horas agotadas,
una mirada incierta al firmamento,
una palabra, un verbo, un verso escueto
en esta vida falta ya de tiempo.
Seré el rumor que viaja con el viento
y la paz del vientre que yo amo,
el tacto de una piel sin tiento
seré algún día quizás un halo.
El cuerpo inerte y frío
en una oquedad dormido.
Seré el lapso que se entrega, vida mía,
en el preludio de la muerte a la agonía.
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 17 de febrero de 2014
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