303. PASIÓN
De su pasión se despoja
la pura sangre,
cuando corre roja
a saciar el frenesí,
sed y hambre de lujuria,
que no está loca la sangre
del inocente que implora
cuando arroya por el vientre
buscando la pronta muerte
Que no está loca la sangre
del inocente que llora,
que no hay herida en el vientre
del hierro que lo perfora,
de ahí no llega el martirio,
tormento de eternas horas.
La pasión que no controla,
el frenesí que padece
le abrasa constantemente,
y él observa indiferente,
cómo se le va la vida,
cómo le acecha la muerte.
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 21 de enero de 2014
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