Ya en el coqueto balcón
de la solana,
espera inquieto mi corazón
por ver si pasas;
cruza con un guiño la luz de la mañana
y con ella algunas nubes despistadas;
se queda la tarde adormilada
a la sombra de la parra,
a la sombra de la parra,
y el crepúsculo,llega, a las tantas.
Ya en el coqueto balcón
de la solana,
sin esperanza;
cubre la noche con su capa
larga, las luces altas;
brillan en la penumbra
alegres estrellas blancas.
Ya en el abierto balcón
de la solana,
duerme mi corazón, ¡qué pena!,
cuando tú pasas.
Victor-Luicio en Gascona a 27 de enero de 2014
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