Me inspiré para escribir este poema visitando a un paciente moribundo que con dificultad pronunciaba sus últimas palabras. Por la ventana entreabierta, llegaba el monótono sonido de un pájaro que alegre cantaba
257. Canora voz entonaba
cánticos de alegría
pentagrama de tres notas
que insistente repetía
desde el pedestal terrestre
Cánticos recitando, salmos
así se nos va el poeta
camino del cautiverio
¿Quién escucha su voz dormida
que exhala el último aliento?
Bájense del pedestal
quienes hubiere encumbrados
a batirse en duelo con la suerte
dar esquinazo a la muerte
tránsito que siempre vence
(De "Entre el Cielo y la Tierra")
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 6 de diciembre de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario