258. LLORA LA PARRA
Al fuego ardiente del pleno sol
alimenta la parra su racimo
sacando del yermo suelo
con hondo brazo y con sudor
la savia, oculta del fuego
y subiéndola al replandor
del bello ramillete expuesto
a la sombra y a la luz del sol
Mulero sediento pasa
y descubre en la verde fronda
el fruto de la humilde vid
que hurta doblando el torso
Llora el viñedo con dolor
la pérdida de su esplendor
la herida que tiene en la rama
en donde el racimo no está
y estaba
Quien vino y quien se marchó
arriero, látigo en mano
castigo inflinge a la bestia
a la parra y al racimo
que al sol divino doraba
y de un golpe se lo llevó
Llora la madre de pena
al hijo que se murió
alguien se lo llevó
sin dejar huella en la senda
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 6 de diciembre de 2014
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