127. LLEGA LA TORMENTA Y PASA
Rompe el rayo la luz serena a la hora de la siesta
Espanta el trueno el silencio inmóvil de la tarde lenta
Y el agua torpe de la negrura, sin avisar inunda el campo que fecunda
(tierra prieta).
Luz hiriente, estruendo escueto, tromba que ahoga.
Suben el olor y el aroma del polvo que despierta, del sueño de la siesta
Pasa y vuelven los campos a la vida, que otra vez, se aquieta
(a la hora de la siesta)
Reminiscencias de la infancia, cuando no te soportas a ti mismo, y cae sobre ti la tormenta del castigo paterno, que, una vez pasado te relaja y enhebra de nuevo en la vida fértil.
Ismael Martínez García. Poeta. Gascona a 28 de septiembre de 2014
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