108. ABANICOS DORMIDOS
Aire y agua en un momento
que exhala aliento,
viva esperanza, viento
para los de atrás
Sobre los valles, despertando
niebla que llega y flotando va, busca
afianzar la fiel confianza, la esperanza
en los demás
Sobre los campos de eterno mal
hasta los montes, con humildad.
¡Cerrad el paso!
No pasarán
quienes renieguen de la verdad
de la justicia, de la igualdad.
¡Cerrad el paso!
No pasen ya
Bruma que llega y flotando va
son los suspiros del más allá
llegan lamentos de los demás
sobre los campos
hasta la mar
Abanicos dormidos
no soñarán
que los sueños vivos
despiertan ya
Nieblas y brumas, se alejarán
abriendo claros al respirar
dejando espacios, a la verdad
Brilla el sol en la oscuridad
Ya no hay tinieblas. Nunca jamás
Quise aliviar el dolor de los cuerpos y me dieron la oportunidad. Ahora pido ser poeta para templar el pesar oculto a la luz, la congoja oscura de las penas.
Y ya no voy a pedir más.
Comentario del autor: las nieblas y las brumas que al amanecer vemos flotando sobre los valles y montañas están constituidas por partículas de agua y aire. Aquí utilizo estos términos como una metáfora que representa el aliento y la voz de los trabajadores explotados y humillados que luchan contra la injusticia y los males de este mundo.
Ismael Martínez García. El exilio, a 8 de septiembre de 2014
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