125. LA ROSA
Paré la vida ante una rosa y contemplé con ojos de ternura aquel momento
estaba sola, parecía bondadosa; solo dos jazmines compartían el mismo tiempo.
"Cuerpo rojo, verde campo...", canta un trovador en sus canciones.
Paré la vida ante una rosa, y lleno de emociones vi, que alrededor nada lucía
música de bellas melodías, inundaba con su luz estos jardines
pero, ¿Quién ilumina los jazmines?, que solo envía fulgor al bello cuerpo.
Paré la vida ante una rosa, y quise llevármela conmigo.
Posé mi mano en sus espinas. ¡Qué tormento!, cuando hieren con dolor la ingenua carne
y arroya la mi sangre por la flor, en un momento, que roja disimula su mal gesto.
En la vida encontramos personas que nos parecen maravillosas, pero que con el tiempo acaban haciéndonos daño.
Ismael Martínez García. Poeta Gascona a 27 de septiembre de 2014
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