124. DAME LAS ESTRELLAS
Te doy mis ojos en su fulgor, para que el color del mundo te lleven
y mis oídos en su clamor, para que escuches cómo las rosas huelen;
dame tú las estrellas que guardan la luz blanca de tu bella figura, tu finura
y el sol y la luna que en la dulzura de tu paz interior florecen.
Oh, poema de la vida, que no es lo que parece
y en la tristeza llora lágrimas de cera
y en la tristeza llora lágrimas de cera
que en la fiebre de ese cuerpo ardiente tuyo, se derriten
en finas gotas que surcos labran cuando por la piel de tu cara arroyan
humor de aire, que en la existencia propia se desvanece y desaparece
Ismael Martínez García. Poeta Gascona a 26 de septiembre de 2014
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