556. MI ALBA
Te imagino inquieta
y no dormida,
desnuda de hambre
y no vestida de gula,
perfumada en un campo
de violetas, adorada
por un sol de incienso,
apetecida del orco infierno.
De tus sarmientos
engendrados
brotarán mil racimos,
miel de vida.
Te imagino despierta,
mi alba,
y no en la noche
dormida.
Cuando llegas, con tu luz... continúa la vida.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 16 de septiembre de 2016
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