561. ADORABLE MADUREZ
Cuando
la tarde se aquieta
y el silencio llama a la puerta,
brama en mi boca el aliento
y el silencio llama a la puerta,
brama en mi boca el aliento
sempiternamente
fresco,
que va
buscado en la prisa
el dulce cáliz
de tu boca.
¡Oh
sonrojados labios
que
besáis la sed del vino!;
ebrio y soterrado
es el
camino en mocedad,
sobrio, como surco de arado,
el que va trenzando el tiempo
en la adorable madurez.
Aún tiemblan mis labios
al besar tu sed.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 30 de septiembre de 2016
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