558. TE ESPERO EN LA ESCALERA
Un peldaño, una huella,
un paso vano,
subir o bajar pausado
perfumada, bolso en mano,
como cuerpo de doncella,
sin elegir el camino,
sin decidir tan siquiera
ni la hora ni el destino.
Una treta de la mano
que con disimulo se sujeta,
una falda en vilo, un hilo
de un color cualquiera,
un fondo de luces grises
en el cielo raso opaco.
No eres dueño de la senda,
ni eliges tú el camino,
a donde ella quiera, te lleva,
con su rancio pasamano.
La escalera es principio
y fin, es el destino.
Un día y otro día, caminando, sin saber a dónde vamos
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 17 de septiembre de 2016

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