164. HAY UNA ALFOMBRA, MADRE
Madre, bajan del cielo y se posan en el suelo
allí se quedan dormidas, que parece un misterio
Hay una alfombra, madre, tumbada sobre la calle
dorada, como de oro, tejida con hilo de aire
Vamos descalzos, hijo, a la fuente del estanque
a pisar sobre la alfombra, que aún no la ha pisado nadie
con dos cántaros de agua, disfrutando de esta tarde
suave, de seda suave, tejida con hilo de aire
Llueve tan lentamente sobre la alfombra del suelo
que parece que es rocío, que baja y ya no lo veo
Y huele a perfume, madre, en el camino del parque
de las hojas que han caído y no han podido levantarse
Ismael Martínez García. Poeta en el exilio a 18 de octubre de 2014
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