174. ¡Qué alegría la que siento!
abrir los ojos cada día
dormir poco, que despierto
a medianoche y tener tiempo de pensar
Levantarme y escuchar el silencio sepulcral
que yo respiro
que yo respiro
estando en cualquier lugar
Vivir la madrugada, pensar
hacer mis versos y volar
con ellos a explorar misteriosos cielos
hacer mis versos y volar
con ellos a explorar misteriosos cielos
del más allá
Surcar los mares en un velero
a punto de zozobrar
a punto de zozobrar
luchar contra corrientes y vientos vencidos
por la calma que siempre doblega a la tempestad
por la calma que siempre doblega a la tempestad
Encontrar la paz, cada día
en cada momento
en cada momento
hablar con tantos amigos que tengo
conocidos de aquí y de allá
saber de sus inquietudes, poder ayudar
Pasear por los jardines: tantas flores
que regalan sus aromas y se visten
de alegres colores
de alegres colores
y las aves que allí están: cantan y riñen sin parar
es su destino
es su destino
El gran sol y la pequeña luna
las estrellas a montones
las estrellas a montones
las nubes de quita y pon
también están
también están
Y la tapia del jardín invadida por la hiedra
con la puerta que chirría porque nadie a abrirla llega
Y levantando los ojos
mirar por la ventana y pensar:
mirar por la ventana y pensar:
Qué alegría la que siento, ver la primera luz del día
el alba, la aurora
el alba, la aurora
¡Qué alegría la que siento!
al despertar
al despertar
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 22 de octubre de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario