463. SILENCIO EXTRAÑO
Duerme la noche en un silencio extraño,
en un trémulo palpitar;
se agita, aún viva, la carne en trance
y al viento grita el efímero cuerpo entero
presumiendo la pronta vanidad.
Se aquietan los flujos del devenir
en un cauce manso que fluye
añorando paz.
Transitan los dulces ojos
del agua de cristal
labrando su paso por la rivera.
Arduo camino, horadado
en la soledad postrera
para unos iris que tiemblan
buscando el sino entre las tinieblas.
¿Con qué ojos veremos la luz en la póstuma oscuridad?
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 13 de septiembre de 2015

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