452. OLIVAS DULCES
Olivas dulces al alba,
para un alma cándida
de inmaculada piel;
que anhela el fulgor del cuerpo,
cuando aún sin manchas,
arriba por la niñez.
En el ocaso, olivas amargas
escupen la verde y agria hiel
de este senil tránsito.
Ungidos de esencia de rosas blancas
y flor de miel,
y flor de miel,
tu cano cabello, tu atezado manto,
la mirada ciega y perdida,
la boca cautiva, amordazada.
la mirada ciega y perdida,
la boca cautiva, amordazada.
Una estofa roja cubre tu pellejo,
al atardecer;
al atardecer;
brote de mi sangre acorralada
por la frígida y áspera vejez.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 22 de agosto de 2015
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