442. BESO DE NARDOS
A la orilla, a la orilla
te vi niña crecer,
correr al agua del mar
a bañar en ella los pies;
y en la arena gozar
la caricia fiel de mil cardos,
punzando sobre tu cara de chiquilla;
soportar la cruel herida, a la vez,
de otros tantos nardos
besando la blanca piel
de la otra mejilla.
de la otra mejilla.

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