440. GOTAS DE AGUA
Bulle el cuerpo en el espacio inquieto
y en el manso derredor se apacigua el alma.
Bajo la mirada cálida de la tarde fresca
la vida al pasar se ablanda.
Ahogado el murmullo de las gotas de agua,
prisioneras del remanso en el jardín.
Solo el pico enjuto de un colibrí
sin decir nada se las lleva de allí.
¡Que se van sin decir nada
las gotas de agua clara!
¡Que se aleja el colibrí
llevándolas del jardín!
Sola se queda la tarde.
La vida se amansa dentro de la tapia,
y en el aire arriva un decir:
"déjame vivir, déjame morir".
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 8 de agosto de 2015

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