De la vida, el vivir orillando recuerdos
en una ribera de luces añil.
De la muerte, la suerte de no estar allí
en señalado momento.
Busco el aliento que yo respiré
en la concha dorada de un humilde vientre.
En bandeja de plata sellar una alianza
con las mil noches blancas.
Se va el existir en sitial placentero,
a galope de jaca se aleja de mí.La vida es una trituradora de si misma. Cada instante fagocita al anterior. La muerte es la pérdida de conexión entre dos instantes.
Ismael Martínez. Poeta entre las flores del estío a 12 de julio de 2018
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