martes, 10 de julio de 2018
648. TRASPIÉS
Con acomodado paso y tacón de aguja
camina la estilizada figura al raso.
No hay ventura más adversa
que la comedia de un traspiés;
el acto colmado de sonrojo
tinta la cara primero
y recibe al calor después.
Giran los ojos en derredor
y escudriñan el horizonte.
¡Qué desdicha si la han visto!
queda herido el palmarés
cual azotes de Calvario
en el torso de Cristo.
Si no hay luz, no hay ojo,
se quedará el cuerpo cojo,
sin bochorno ni ardentía.
Con pulso trémulo y brazo cavernario
hila la vejez sobre una rueca
el sutil relato de la bisoñez.
Todos hemos sufrido algún traspiés. Mirar alrededor a ver si ha sido contemplado es nuestra primera reacción. El dolor viene después con menor repercusión. En la juventud todo es quimera.
Ismael Martínez. Poeta entre las flores del estío a 10 de julio de 2018
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