En la mano una flor
con el tallo de espinas;
de rojo color,
la savia, aún viva
En la cara de nácar
de frente fina,
la sangre blanca
ya se adivina
En los labios, mi amor,
el silencio entero;
las palabras necias
a morir corrieron
Los ojos de luna
rondan el misterio;
la noche se hizo oscura,
todo es silencio
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 2 de abril de 2017
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