Esa foya renacente
que al mundo silente llega,
abriéndose en un capullo,
mirando el azul celeste,
vestida de claro verde,
dormida en un sueño infante,
casi sin desarrollar.
De color pastel tan claro
que casi al mirar se hiere.
De tacto tan delicado
que no se puede tocar.
De aspecto tan virginal
cuan doncella pubescente.
Rodeada de mil hermanas,
todas parecen igual.
que al mundo silente llega,
abriéndose en un capullo,
mirando el azul celeste,
vestida de claro verde,
dormida en un sueño infante,
casi sin desarrollar.
De color pastel tan claro
que casi al mirar se hiere.
De tacto tan delicado
que no se puede tocar.
De aspecto tan virginal
cuan doncella pubescente.
Rodeada de mil hermanas,
todas parecen igual.
Se abre a la luz del día
en mañana transparente.
La suave brisa temprana
acaricia su dulce piel.
Pronto rayos hirientes
caerán de la eternidad
sobre su cara candente
para hacerla madurar.
La pretenden mil amores,
y ella al mundo quiere.
La vida aún por delante,
llena de sensualidad.
Ismael Martínez. Poeta en Nava a 27 de abril de 2017en mañana transparente.
La suave brisa temprana
acaricia su dulce piel.
Pronto rayos hirientes
caerán de la eternidad
sobre su cara candente
para hacerla madurar.
La pretenden mil amores,
y ella al mundo quiere.
La vida aún por delante,
llena de sensualidad.
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