lunes, 25 de julio de 2016

537. DESEO CONCUPISCENTE



527. DESEO CONCUPISCENTE

Abre su carne al deseo y al antojo
que se torna lujuria en la llama de su boca,
gran infierno que vuelve su alma loca
y acerca el fin de lo finito.

Qué queda de su piel apetecida,
del dulce néctar de sus senos anhelados.
Qué, de ese cuerpo pretendido
cuando cae en malas manos.

En su piel leo versos viejos olvidados;
en su cara triste, suena una triste melodía;
su falso amor abre la puerta a la agonía
y sorprende a los pérfidos gusanos. Pobre vida.

Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 25 de julio de 2016



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