536. SUCUMBIÓ AL DESEO LA CORDURA
Admiré un cuerpo engalanado
por cientos de rosas y claveles,
perfumado con aroma de plácidos laureles
y cubierto por un velo de raso almidonado.
Busqué las estrellas en esa noche oscura
y encontré en el ansia de sus muslos
la locura de una refulgencia atronadora.
Sucumbió al deseo de la carne, la cordura.
Un cuchillo desgarra mi garganta
que gime en un suspiro, y al filo
de la aurora yace mi cuerpo
tendido en el lecho de su alcoba.
Buscaba en ese cuerpo el alma fresca.
y encontré la carne viva y roja.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 25 de julio de 2016. Festividad de Santiago Apostol
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