499. UN BESO EN LA FRENTE FRÍA
(Es breve la luz primera, eterna es la postrera... duerme madre, velo yo)
Aún guardo en mí los mil besos
que recibí cada día
de tus labios, dulce amor,
tu cara junto a la mía.
Un rostro me contemplaba
y una boca me decía:
Duerme hijo, velo yo
a la breve luz primera.
Aún guardo en mí cual quimera
el zaguero resplandor
de un beso en la frente fría:
el último y el mejor.
Mis ojos te contemplaban
los tuyos ya no sentían:
duerme madre, velo yo
a la eterna luz postrera.
Ayer, uno de febrero, vi a las cigüeñas en Babia
Ismael Martínez García. Poeta en Gascona a 2 de febrero día de La Candelaria de 2016

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