498. CADAÑAL
A pronunciar su nombre
se niega enero
recreando la vista en su bello andar
de esbelta cadera,
de grácil silueta y coronada aureola.
Inermes belfos te besarán,
que no es nada besar,
solo surcos en la arena
solo surcos en la arena
que borra el agua
cuando en volandas llega.
Dibujan sus labios un murmurar,
unos puntos seguidos (...)
y un "te quiero" enamorado, al final.
Sorprendido levanta los ojos, y ahí está:
altanero, lucido....el esperado lucero:
ya reina febrero solapado en el cadañal.
Envidia el oscuro y frío enero al joven y luminoso febrero. Cada año igual.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 22 de enero de 2016

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