viernes, 15 de enero de 2016

497. MÁS TARDE






497. MÁS TARDE



Más tarde que pronto
comprendí que la amaba;
su seguro silencio envuelto de faldas,
presentí que allí estaba.

Transpiraba misterio la luz de su cara,
esos labios rojos, la fina piel, tan blanca;
la busqué entre guirnaldas, pero no la encontré:
su luz perfumaba el ambiente aquel.

Parecían inquietos y no se arrugaban
aquellos luceros de mirada extraña;
comprendí que la amaba pero no dije nada:
me olvidé de decir, ignoré las palabras.

Más tarde que pronto la busqué entre las hadas,
pero no descubrí ni su luz ni sus faldas
en los verdes campos de amapolas granas,
en las eras secas, vacías y pardas.

Sus ojos serios mirando me alaban
a la luz del alba, sobre sombras blancas.
Más tarde que pronto la busqué entre las cartas
y allí la encontré, bebiendo palabras.

Solo sus poemas lloran y cantan
de día a las rosas, de noche a las hadas.


Ismael Martínez. Poeta en Gascona a 14 de enero de 2015

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