488. QUISO MORIR
La blanca gardenia quiso morir
y se acercó a mis manos;
pasó por la vida jugando a los dados
en una partida que llegó a su fin.
Posó los anillos sobre un querubín,
aparcó la hermosura,
recordó la ternura, que nunca encontró,
y se puso a gemir.
Recordó los favores del príncipe azul;
vivió con locura la luz del estío
y las largas noches vestida de tul;
se alejó del bohío.
La blanca gardenia presumió su fin;
se acurrucó a mi lado;
y buscando el calor que ofrecían mis manos
dejó de existir.
Se murió la gardenia, dejó de existir.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 8 de diciembre de 2015

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