483. FINITUD
Estático el sol,
fija la luna,
quieta la sombra en su finitud;
solo el tiempo se mueve
con una extraña lentitud
que ahonda en su ciego vientre.
Un golpe de aire,
la torpe prisa del viento
mueven lo perecedero.
Un corazón sufre
por una espina su tormento
que punza el amor por dentro.
Estático el sol,
fija la luna,
quieta la sombra en su infinitud;
solo el tiempo se mueve
en una extraña actitud
que aflora.
que aflora.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 5 de diciembre de 2015

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