Se vistió la luz con pétalos de rosa
y como una mariposa carmesí, planeaba.
Las flores la miraban,
bella estela que se posa
tras un vuelo breve sobre mi jardín.
Se empapó de un relente fino
mientras descansaba de vivir;
se ausentó, quedó dormida en septiembre.
Mil sueños la invadieron
y un trino pajarero la despertó en abril.
Se templó la luz al tibio calor del alba,
velo de seda ardiente que cubrió su cara.
Ensimismada se quedó, sin sentir.
Alguien la llama en la distancia, y le dice:
vuelve casa, ven a mí.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 22 de mayo de 2015
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