391. ¡AY, AMOR!
Aún vives cálida en mí
aunque te sientas muerta,
¡ay, amor!
que fuiste vida y resplandor
esencia plena
e intensa pena de vida interior.
Te fuiste sin decir adios,
¡ay, amor!, que engendraste
en mí, vida y tristeza;
se apagó la luz que te miraba,
se nubló el calor del sol
y cerró los ojos tu humilde morada.
¡Ay, amor!, ya nunca
seremos nada.
Ismael Martínez. Poeta en Cádiz a 8-9 de mayo de 2015
No hay comentarios:
Publicar un comentario