058 EL SENTIDO DE LA VIDA
Cree el joven que es fuerte y sano
y que eternamente así será,
y que el viejo, que conoce enfermo y débil,
siempre lo ha sido así.
Qué lejos siente la senectud el joven,
falsa quimera que nunca le llegará,
pero que ya tiene a la espalda,
a punto de llamar.
Cuán reciente la juventud,
el viejo tiene presente,
anhelo que no ha de volver,
ni tampoco es deseo cierto, verdadero,
es más un quiero por querer
que desear lo que tuve y no tengo.
Se lamenta el viejo de lo rauda que ha sido la vida,
de lo acelerado que parece haber pasado todo,
y del esfuerzo ejecutado, desmedido,
para llegar a conseguir lo conseguido.
Y se satisface de haber sido y ser,
de tener el cuerpo maltrecho, dolorido
y el alma hecha camino, de andar y
buscar para conocer, lo desconocido.
El origen está en el existir, el haber vivido,
que la felicidad no es solo el placer,
se consigue si has luchado,
después de haber sido humillado,
de tener el cuerpo herido
y aún sin fuerzas, levantarse
y patear, en busca de tu destino.
Cree el viejo al ver el final del camino,
que la recompensa no está en la vida
sino en lo que ha dejado escrito,
en aras de la posteridad,
para allanar el camino a quienes vengan detrás,
arrieros en la misma senda.
Considera el joven que la huella del viejo no le servirá,
y que él forjará otra distinta, nueva y personal.
Y así renuncia a la herencia que da sentido a una vida,
biografía escrita con tinta roja de sangre viva,
y que nunca será leída, ni tenida en cuenta,
ni agradecida.
Pobre joven, inexperto e inmaduro
que rechaza por orgullo
sin saber que lo que niega
es el legado de un sabio, la mayor de las riquezas.
Dedicada a Ramo y Ángel
Ismael Martínez García. Poeta Gascona a 17 de julio de 2014
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